Sobre 700 muertos y no sé cuántos desaparecidos. Acabo de leer como un pobre hombre perdió a sus hijos menores. Su mujer sintió cómo el mar arrancaba de sus manos a sus hijos (de 4 y 2 años).Mi abuelita decía: cuando estés triste, trata de ayudar a alguien. Así que hoy iré a la FEUC a prestar la ayuda que pueda. Los chilenos somos iguales a los monitos porfiados. No importa cuántas veces nos caigamos porque sabemos levantarnos. Si quieres ayudar, busca la forma de hacerlo aquí:
AYUDEMOS CHILE (http://ayudemoschile.wordpress.com/)
lunes, 1 de marzo de 2010
domingo, 14 de febrero de 2010
Día de preguntas
- Lo que no te mata te hace más fuerte, pero...¿a qué precio?
- Si el dolor te transforma en alguien más fuerte, ¿qué parte de ti transformó?
- Después de infinitas transformaciones, ¿cómo sabes si sigues existiendo? ¿Queda algo de lo que alguna vez fuiste?
- ¿Qué es lo que te define?¿Qué eres?¿Quién eres?
- ¿Existe ALGO que sea esencialmente tuyo?¿Algo permanente, inalterable? Algo que te recuerde que sigues siento tú, a pesar todo lo que ha cambiado.
- ¿Hay un límite además de la muerte? ¿Un último golpe que acabe con la esencia misma de lo que eres?
- Si "mueres en vida", lo que queda, qué es? Y si alguien (o algo) logra infundir la vida en ti nuevamente, retienes algo de la persona que fuiste y que quedó atrás?
- Si el dolor te transforma en alguien más fuerte, ¿qué parte de ti transformó?
- Después de infinitas transformaciones, ¿cómo sabes si sigues existiendo? ¿Queda algo de lo que alguna vez fuiste?
- ¿Qué es lo que te define?¿Qué eres?¿Quién eres?
- ¿Existe ALGO que sea esencialmente tuyo?¿Algo permanente, inalterable? Algo que te recuerde que sigues siento tú, a pesar todo lo que ha cambiado.
- ¿Hay un límite además de la muerte? ¿Un último golpe que acabe con la esencia misma de lo que eres?
- Si "mueres en vida", lo que queda, qué es? Y si alguien (o algo) logra infundir la vida en ti nuevamente, retienes algo de la persona que fuiste y que quedó atrás?
jueves, 11 de febrero de 2010
Lo que no te mata te hace más fuerte...
...si no te vuelve loco antes. Esa frase me la dijo mi "floróloga" (terapeuta de flores de Bach). Es impresionante lo cierta que puede llegar a ser la frase completa. Yo estuve muy cerca de la locura. Como soy una ingeniero ñoña, diré que me acerqué "asintóticamente" a la pérdida de la cordura. Le pregunté a mi sicólogo cuál era la diferencia entre las personas que se vuelven locas y las que no. Le pregunté que tan cerca había estado. Le pregunté por qué no me volví loca. Su respuesta fue algo así como "porque no te rendiste".
Recuerdo cómo se sentía, cómo el dolor era tan INMENSO que incluso la acción de moverse requería una enorme concentración. O al menos un gran esfuerzo de mi parte. Le dije a mi mamá que no iba a resistir por mucho tiempo y me llevaron a ver a un siquiatra (que me inyectó algo y me puso a dormir sin sueños). No sé cómo aguanté las ganas de matarme ese día. Sé que esto es casi imposible de comprender para alguien que no conoce la depresión de cerca. Pero quizás, si han sufrido una migraña realmente fuerte (de esas en las que quieres arrancarte los ojos con las manos) o un dolor de oídos terrible (te daría lo mismo quedar sordo con tal de que el dolor se vaya) puedan entender un poco cómo me sentí. No es que quieras acabar con tu vida, quieres acabar con el dolor. De la forma que sea.
Cuando empecé este blog, decidí que quería compartir mi experiencia, y que quizás podría ayudar a otros. Sé que los últimos post han estado algo deprimentes. Pero algo que he aprendido en este tiempo es que, para poder vivir en paz con uno mismo, tienes que sacar todo aquello que se descomponía por dentro. No soy una cheerleader. No soy una osita cariñosita. Quienes me conocen desde hace tiempo me ven algo desanimada y ...fría. Pero empiezo a sentirme dueña de mí misma. De a poco. Paso a paso estoy recuperando la paz y la esperanza. Le perdí el miedo a la muerte en este tiempo (de hecho la deseé por mucho tiempo). Le perdí el gusto a la vida. Pero si bien aún no deseo vivir, ya no deseo morir. Sé que las frases parecen iguales, pero no lo son. Al menos no para mí.
Siento una cierta curiosidad por esto de la vida. De buena o mala manera siempre encuentra la forma de sorprenderme. Va a ser interesante averiguar lo que me espera :)
Recuerdo cómo se sentía, cómo el dolor era tan INMENSO que incluso la acción de moverse requería una enorme concentración. O al menos un gran esfuerzo de mi parte. Le dije a mi mamá que no iba a resistir por mucho tiempo y me llevaron a ver a un siquiatra (que me inyectó algo y me puso a dormir sin sueños). No sé cómo aguanté las ganas de matarme ese día. Sé que esto es casi imposible de comprender para alguien que no conoce la depresión de cerca. Pero quizás, si han sufrido una migraña realmente fuerte (de esas en las que quieres arrancarte los ojos con las manos) o un dolor de oídos terrible (te daría lo mismo quedar sordo con tal de que el dolor se vaya) puedan entender un poco cómo me sentí. No es que quieras acabar con tu vida, quieres acabar con el dolor. De la forma que sea.
Cuando empecé este blog, decidí que quería compartir mi experiencia, y que quizás podría ayudar a otros. Sé que los últimos post han estado algo deprimentes. Pero algo que he aprendido en este tiempo es que, para poder vivir en paz con uno mismo, tienes que sacar todo aquello que se descomponía por dentro. No soy una cheerleader. No soy una osita cariñosita. Quienes me conocen desde hace tiempo me ven algo desanimada y ...fría. Pero empiezo a sentirme dueña de mí misma. De a poco. Paso a paso estoy recuperando la paz y la esperanza. Le perdí el miedo a la muerte en este tiempo (de hecho la deseé por mucho tiempo). Le perdí el gusto a la vida. Pero si bien aún no deseo vivir, ya no deseo morir. Sé que las frases parecen iguales, pero no lo son. Al menos no para mí.
Siento una cierta curiosidad por esto de la vida. De buena o mala manera siempre encuentra la forma de sorprenderme. Va a ser interesante averiguar lo que me espera :)
viernes, 22 de enero de 2010
Aprendiendo a aceptar mi pasado
Hace mucho que no escribo. Es cierto que he estado trabajando harto, pero no es el verdadero motivo. Como comenté antes, mi sicólogo me pidió que escribiera aquello que dolía, porque era necesario enfrentarlo para sanar. Después escribirlo estuve mal unos días, porque reviví esa época. Ahora que me siento más fuerte, creo que soy capaz de compartir (sin el nivel de detalles que pidió Gonzalo) mi experiencia.
Creo haber comentado antes que yo crecí con mi abuelita materna, ella vivía con nosotros. Mi abuelita era la persona que más me amaba en el mundo (o al menos yo lo sentía así). Peleábamos mucho (creo que porque nos parecíamos), pero yo sabía que sin importar lo que yo hiciera o dijese, ella siempre me iba a querer. Cuando tenía 16 años años mi abuelita (que tenía 86) se enfermó de una pulmonía, ingresó a un hospital y murió a la semana. Mi desolación fue inmensa. Pero además no podía expresarla. Mi mamá había quedado huérfana por segunda vez (a ella la crió su abuelita por diferentes circunstancias) y para mi papá también fue un golpe enorme. La primera vez en la vida que vi llorar a mi papá fue en el funeral de mi abuelita. Ni siquiera lo había visto llorar en el funeral de su mamá (mi otra abuela). Así que no quería ser una fuente más de preocupaciones para ellos.
Cuando mi abuelita murió, yo llevaba 4 meses pololeando. Mi en ese entonces pololo, R, era bastante machista y controlador, pero estaba enamorado de mí, y como yo no aceptaba tonteras, se aguantaba. Hasta que mi abuelita murió.
Creo que no hay forma de explicar, con palabras, la dimensión de la soledad que sientes, cuando una de las personas que son pilares de tu vida desaparece. Yo me sentía sola y desamparada. Necesitaba desesperadamente que alguien me quisiera, que alguien compensara el vacío de atención y afecto que dejaba mi abuelita. Y busqué eso en mi pololo. Lamentablemente, con eso el balance de poder cambió. Y con eso la relación.
No voy a dar detalles escabrosos. Dudo que sea necesario para algo más que mi terapia. Pero fui maltratada. Mucha gente pregunta:"maltrato físico o sicológico?" Si es físico, les aseguro que el sicológico viene en el combo: no puedes aislar tu mente de tu cuerpo.
¿Cómo nadie se dio cuenta? Basta con que las heridas no estén en un lugar visible. Además, yo era una niña modelo: buenas notas en el colegio, no tenía problemas con mi compañeros, no fumaba, ni tomaba, venía de una familia "bien constituida" (odio esa expresión ¬_¬), blablabla. No correspondía al estereotipo.
Lo más difícil de superar no es la rabia o el odio que le puedas tener a tu abusador. Lo realmente difícil es perdonarte a ti mismo (perdonarme a mí). No puedo dejar de pensar ¿cómo fui TAN ESTÚPIDA?¿Por qué no detuve esto a tiempo? Yo PODÍA detenerlo!!! La marca no está sólo por lo que él (o ella, el abuso no conoce sexo) te hizo. La marca más profunda viene de otras acciones: lo que tú (yo) hiciste por él. Sin importar lo pequeño que parezca. Yo sufro con las montañas rusas, incluso las más pequeñas. R me "obligó/pidió/ordenó/persuadió" para que me subiera con él al Boomerang (montaña rusa muy alta de Fantasilandia). Con la voz muy suave y amable. Como si fuera el gato con botas de Shrek(íbamos en grupo, con otros amigos). Lloré el minuto completo.
Desde que terminamos he intentado enterrar eso ¿cómo contarlo?¿cuándo?¿a quién? El peligro se fue, y yo volví poco a poco a ser fuerte. A sentirme "normal". Y sin embargo ahora descubro que esa herida nunca sanó por completo, y que ese dolor simplemente se irradió a otras partes de mi vida.
Es difícil superar esto. No enterrarlo, sino superarlo de verdad, hacer las paces conmigo y perdonar a la niña que fui. Pero voy a seguir intentándolo.
Creo haber comentado antes que yo crecí con mi abuelita materna, ella vivía con nosotros. Mi abuelita era la persona que más me amaba en el mundo (o al menos yo lo sentía así). Peleábamos mucho (creo que porque nos parecíamos), pero yo sabía que sin importar lo que yo hiciera o dijese, ella siempre me iba a querer. Cuando tenía 16 años años mi abuelita (que tenía 86) se enfermó de una pulmonía, ingresó a un hospital y murió a la semana. Mi desolación fue inmensa. Pero además no podía expresarla. Mi mamá había quedado huérfana por segunda vez (a ella la crió su abuelita por diferentes circunstancias) y para mi papá también fue un golpe enorme. La primera vez en la vida que vi llorar a mi papá fue en el funeral de mi abuelita. Ni siquiera lo había visto llorar en el funeral de su mamá (mi otra abuela). Así que no quería ser una fuente más de preocupaciones para ellos.
Cuando mi abuelita murió, yo llevaba 4 meses pololeando. Mi en ese entonces pololo, R, era bastante machista y controlador, pero estaba enamorado de mí, y como yo no aceptaba tonteras, se aguantaba. Hasta que mi abuelita murió.
Creo que no hay forma de explicar, con palabras, la dimensión de la soledad que sientes, cuando una de las personas que son pilares de tu vida desaparece. Yo me sentía sola y desamparada. Necesitaba desesperadamente que alguien me quisiera, que alguien compensara el vacío de atención y afecto que dejaba mi abuelita. Y busqué eso en mi pololo. Lamentablemente, con eso el balance de poder cambió. Y con eso la relación.
No voy a dar detalles escabrosos. Dudo que sea necesario para algo más que mi terapia. Pero fui maltratada. Mucha gente pregunta:"maltrato físico o sicológico?" Si es físico, les aseguro que el sicológico viene en el combo: no puedes aislar tu mente de tu cuerpo.
¿Cómo nadie se dio cuenta? Basta con que las heridas no estén en un lugar visible. Además, yo era una niña modelo: buenas notas en el colegio, no tenía problemas con mi compañeros, no fumaba, ni tomaba, venía de una familia "bien constituida" (odio esa expresión ¬_¬), blablabla. No correspondía al estereotipo.
Lo más difícil de superar no es la rabia o el odio que le puedas tener a tu abusador. Lo realmente difícil es perdonarte a ti mismo (perdonarme a mí). No puedo dejar de pensar ¿cómo fui TAN ESTÚPIDA?¿Por qué no detuve esto a tiempo? Yo PODÍA detenerlo!!! La marca no está sólo por lo que él (o ella, el abuso no conoce sexo) te hizo. La marca más profunda viene de otras acciones: lo que tú (yo) hiciste por él. Sin importar lo pequeño que parezca. Yo sufro con las montañas rusas, incluso las más pequeñas. R me "obligó/pidió/ordenó/persuadió" para que me subiera con él al Boomerang (montaña rusa muy alta de Fantasilandia). Con la voz muy suave y amable. Como si fuera el gato con botas de Shrek(íbamos en grupo, con otros amigos). Lloré el minuto completo.
Desde que terminamos he intentado enterrar eso ¿cómo contarlo?¿cuándo?¿a quién? El peligro se fue, y yo volví poco a poco a ser fuerte. A sentirme "normal". Y sin embargo ahora descubro que esa herida nunca sanó por completo, y que ese dolor simplemente se irradió a otras partes de mi vida.
Es difícil superar esto. No enterrarlo, sino superarlo de verdad, hacer las paces conmigo y perdonar a la niña que fui. Pero voy a seguir intentándolo.
jueves, 14 de enero de 2010
El día después
El día después DE. Siempre hay uno. El día después del examen en ese ramo terrible, el día después de la prueba para entrar a la U, o el día después de tu primera cita con ESA persona que te quita el sueño. Sea bueno o malo aquello que esperábamos, el día después es ligeramente distinto. Normalmente te sientes cansado, pero un poco más libre. Y sin importar como hayan resultado las cosas, pese a que te hayan apaleado (tuve profes que lo hacían), sabes que lograste enfrentarlo y sabes que eres un poquito más fuerte.
Ayer le envié por escrito a Gonzalo mi trauma grande. Y hoy tuve mi primera sesión del tipo "ahora sí sabes TODO". Fue difícil. MUY difícil. Y aunque me siento triste (recordar con todos los detalles algo que duele no es fácil) sé que era necesario. Y que enfrentarlo es un pasito más en dirección a la normalidad. Me siento orgullosa de mí el día de hoy. Espero que quienes lean esto, puedan agarrar ánimo para hacer ESO (SIEMPRE hay un eso) que tienen pendiente y que saben tienen que hacer. ÁNIMO! Aunque tu gesto de valentía sea anónimo, TÚ lo vas a saber. Y eso es lo que importa. Un abrazo
Ayer le envié por escrito a Gonzalo mi trauma grande. Y hoy tuve mi primera sesión del tipo "ahora sí sabes TODO". Fue difícil. MUY difícil. Y aunque me siento triste (recordar con todos los detalles algo que duele no es fácil) sé que era necesario. Y que enfrentarlo es un pasito más en dirección a la normalidad. Me siento orgullosa de mí el día de hoy. Espero que quienes lean esto, puedan agarrar ánimo para hacer ESO (SIEMPRE hay un eso) que tienen pendiente y que saben tienen que hacer. ÁNIMO! Aunque tu gesto de valentía sea anónimo, TÚ lo vas a saber. Y eso es lo que importa. Un abrazo
sábado, 9 de enero de 2010
Hay que ser valiente como Arturo Prat
Así me decía mi mamá cuando tenía que hacer algo que no quería: probar un plato de comida nueva, meterme al mar (el agua estaba FRÍIIIIIA), levantarme temprano cuando salíamos de vacaciones (nos levantábamos a las 4), etc. Y eso me repito ahora, cuando intento hacer la tarea que me dio mi sicólogo: "Eso que pasó, escríbelo. Con detalles. Vamos a trabajar con el escrito".
No tengo forma de explicar lo DIFÍCIL que es esta tarea. Gonzalo (mi sicólogo) ya me obligó a enfrentar aquello que había olvidado a punta de negarlo. Ahora tengo que recordarlo por completo y escribirlo. Y no quiero. No quiero. Gonzalo dice que lo malo de la terapia es que resulta un proceso costoso. No sólo en dinero, sino en dolor. Enfrentarse a dolores pasados, a miedos antiguos es algo difícil. Muchos dejan la terapia por eso. Pero yo de verdad quiero mejorar. Así que tendré que ser valiente, como *Arturo Prat.
*Arturo Prat: http://es.wikipedia.org/wiki/Arturo_Prat
No tengo forma de explicar lo DIFÍCIL que es esta tarea. Gonzalo (mi sicólogo) ya me obligó a enfrentar aquello que había olvidado a punta de negarlo. Ahora tengo que recordarlo por completo y escribirlo. Y no quiero. No quiero. Gonzalo dice que lo malo de la terapia es que resulta un proceso costoso. No sólo en dinero, sino en dolor. Enfrentarse a dolores pasados, a miedos antiguos es algo difícil. Muchos dejan la terapia por eso. Pero yo de verdad quiero mejorar. Así que tendré que ser valiente, como *Arturo Prat.
*Arturo Prat: http://es.wikipedia.org/wiki/Arturo_Prat
miércoles, 6 de enero de 2010
Llena de pega
Y por lo tanto incapaz de actualizar el blog. La otra semana espero poder escribir sobre el Año Nuevo. Saludos!
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