lunes, 14 de diciembre de 2009

Simplemente lindo

"Transformar a un príncipe en una rana no es nada extraordinario y se consigue con relativa facilidad. Cualquier malhumorado jefe de sección lo lleva a cabo a diario. Pero transformar a una rana en un príncipe, eso exige en alto grado arte o magia, o amor."

Sacado de: http://oswaldolilly.blogcindario.com/

Algo bello parte 2

Por circunstancias de la vida no había continuado con esta historia. Es difícil después de pasar 2 días compartiendo con tu ex y su nueva polola. Escuchándola llamarlo "amor". Verla sentarse en sus rodillas. Verlo besando el hombro de ella. Seguir con la conversación como si nada...En fin, así son las cosas ahora. Pero aunque ella esté con él ahora, aunque nunca vuelva a ser mío NADIE podrá quitarme mi "momento perfecto". Que contaré a continuación.

Fue el viernes 27 de junio del 2003. Era el día del Sagrado Corazón y el último día de clases en la U. Las clases terminaban a la una. Fui a la misa del Sagrado Corazón y luego subí al DCC (Departamento de Ciencias de la Computación, cuarto piso, edificio San Agustín, Facultad de Ingeniería PUC), en donde L trabajaba como administrador de los laboratorios (en ésa época le daban la pega a 2 alumnos). Fui a su oficina, lo saludé, le pregunté si se iba luego (para variar dijo que no, que se iba a quedar trabajando) y me fui. Caminé hasta la puerta, salí, marqué el botón del ascensor y...no pude irme. Filo con salir temprano, lo que yo quería era estar con él. Cerré los ojos, le pedí ayuda a Dios , y me devolví. Y entré a su oficina nuevamente, y me senté en su escritorio. Me miró con la más tierna expresión de confusión (después de todo, yo ya me había despedido) y yo lo miré y le dije: no quiero irme. Él me miró, en su rostro había deseo, pena, confusión, indecisión. Yo lo estaba atormentando, él ya había aceptado la idea de que estábamos separados. Y yo ahí jodiéndolo. Bajó la vista, suspiró, y pasó suavemente el dorso de su mano por mi pierna. Le pregunté:¿Qué haces? Y él me contestó: no lo sé...

sábado, 12 de diciembre de 2009

Enfrentarte a la nueva polola de tu ex

Ayer fui al cumpleaños de un amigo/inaguración de su nuevo departamento. Primera vez que me tocaba ver a L y a F juntos. Salí de mi pega a las seis y media y fui al Parque Arauco decidida a comprarme un perfume (por fin me pagaron). Salí del Parque Arauco maquillada (me compré un lápiz de ojos es Bobbi Brown, y el niño que atendía fue súper amable y me maquilló), con perfume nuevo y con sostenes nuevos. No sé si soy frívola, o ridícula, pero quería verme bien. Miento. Quería verme espectacular, mil veces más linda que ella. Llegué al cumpleaños de mi amigo cerca de las diez y media, saludé a los que estaban de antes y me puse a conversar. Ellos llegaron al poco rato, nos saludamos y empezamos a conversar en grupo. Todo muy piola, yo súper digna. AMO los antidepresivos, si no fuera por las pastillas JAMÁS habría aguantado estar ahí. L no me miró en toda la noche...

Si me preguntaran que sentí, honestamente podría decir "nada". No sentía ni pena, ni rabia, ni alegría, nada. Era un hielo por dentro. Pero mi corazón no opinaba lo mismo :( Empezó a latir con tal fuerza, que yo era capaz de escuchar el "bum bum" en mis oídos. Sentía palpitar mis sienes. Sentía palpitar mi guata. Y mi mano temblaba cuando acercaba mi vaso de Coca Cola. Cuando todos fueron al quincho a comer (era un asado) yo tuve que quedarme en el departamento. Les dije que no se preocuparan, que era la primera vez en meses que estaba con tanta gente, que se acordaran que tenía depresión y bla. Lo cierto es que no sé si hubiese podido mantenerme en pie abajo. Y ni hablar de comer por supuesto, no habría podido tragar nada con consistencia mayor a la del agua.

Hoy tengo el cumpleaños de otro amigo, y de nuevo van a estar ahí. En esa casa hicimos muchos asados. En esa casa (que tiene piscina) nos bañamos muchas veces L y yo. Nos acostamos muchas veces en la hamaca. Hoy voy a verlo en esa hamaca con F. Hoy de nuevo lo voy a ver abrazando a F...Espero que hoy las cosas salgan mejor. Espero, al menos, fingir que no me importa.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Agradecimientos

Este blog es bastante nuevo, y no tiene muchos seguidores. Pero las personas que han escrito comentarios han sido, sin excepción, extremadamente cálidas. Cuando tienes depresión, la soledad es común, pues nadie parece entender que de verdad te sientes muerto por dentro. Incluso quienes te creen, piensan que es cosa de "pensar positivo" y "querer salir adelante". Pues no. Es cosa de querer salir adelante, y tener gente a tu alrededor que no te juzgue, que acepte tu condición aunque no la entienda y te ayude a buscar ayuda. Las pastillas y las terapias SIRVEN, siempre que tu siquiatra y tu sicólogo sean buenos. A los que se sienten identificados con este blog: no están solos, no son los únicos que sufren en el mundo. Y no hablo de los niñitos de Haití (siempre hay alguien que te dice: debieras ser feliz con lo que tienes, blabla). Hablo de personas comunes, que quizás tienen muchas razones externas para ser felices, pero se sienten miserables. La depresión ES UNA ENFERMEDAD, tan legítima como el cáncer, tienen el derecho a exigir ayuda, y si alguien intenta hacerlos sentir culpables: mándenlos A LA CRESTA.

Quiero darles las gracias por darse el tiempo de leer este blog, en el que de a poco estoy plasmando mi historia. Saber que hay gente afuera que SABE, en sus huesos, por lo que estás pasando es de mucha ayuda para mí.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Algo bello parte 1

He escrito hasta el momento, sólo cosas tristes. Así que, para variar un poco, voy a escribir un recuerdo feliz. Si tuviese algo de polvo de hadas (como en Peter Pan), este sería el recuerdo que me haría volar:

La historia entre L y yo tuvo muchos altibajos. En el 2002 nos pusimos a pololear oficialmente (después de 9 meses de sí y no). Contrariamente a lo que normalmente ocurre, nosotros no tuvimos la llamada "luna de miel"¡Qué manera de pelear Dios mío! Si parecía que nos poníamos de acuerdo: cuando yo andaba amorosa él andaba enojado por algo y viceversa. Terminamos una semana antes de cumplir 6 meses. Yo quedé bastante mal después de terminar (cada vez que alguien que no conocía esta historia me veía, me preguntaba "¿estás enferma?"), pero no tanto como ahora: como habíamos sido amigos antes, decidimos intentar conservar la amistad: almorzábamos juntos los lunes, e intentábamos que las cosas fueran como antes. Sólo poder verlo hizo las cosas más fáciles.

Pasaron 3 meses de andar de zombie por la vida, cuando un día tuve una epifanía: lo que más me dolía era dejar de quererlo, no poder cuidarlo. Pero sin importar lo que pasara entre nosotros yo PODÍA SEGUIR AMÁNDOLO. Era MI decisión. Incluso si no resultaba lo de ser amigos, incluso si no volvíamos a vernos: al menos podría rezar por él, y estar dispuesta a ayudarlo, si alguna vez me necesitaba. Entender, por fin, lo que significaba AMAR y cómo iba más allá de la emoción, más allá del enamoramiento, me liberó. Entendí por qué el amor SÍ PUEDE DURAR PARA SIEMPRE. Y por primera vez en meses sonreí de verdad.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Escribiendo con sueño (pero escribiendo la verdad)

Tengo depresión desde hace ya más de 2 años, desde que teminé con mi en ese entonces pololo. Él fue (y es) el amor de mi vida. Dejarlo ha sido lo más difícil que he hecho en la vida, no pude parar de llorar en 3 meses. El dolor era tan grande, que podía sentirlo físicamente. Sentía como si alguien me hubiese partido en 2. Y sin embargo, no ha sido el peor dolor de mi vida. Lamentablemente, yo tenía otros duelos guardados, que no pude vivir en su momento por diversas razones, y todos ellos aparecieron cuando L y yo terminamos. Por supuesto en ése momento no lo sabía, sólo sentía dolor.

Fue el viernes 25 de septiembre. Era el día anterior al matrimonio de una amiga muy querida, me encontré con un amigos en la U cuando salí a comprar algo para comer, y decidimos ir a tomarnos un café. Conversamos de varias cosas, y en algún momento yo comenté que, para mí, L era el hombre más sexy del mundo, el único que me había hecho babear. Lo que sigue lo copié del mail que le envié a mi sicólogo ese mismo día, cuando llegué a mi casa después de que una amiga intentase rearmar los pedazos de mí:

M: blablabla...no estás enojada con L?
Ji: no, por qué tendría que estarlo?
M: blabla (eso es nebuloso para mí) o sea, yo los veía a ustedes, y veo a L con la F, porque supongo que tú sabes que a L le gusta la F?
Ji: lo sospechaba...
M: ¡es cosa de verlo! O sea, está enamorado hasta las patas! Sale fin de semana por medio con ella (blabla del estilo salen de Santiago o algo así), están siempre juntos!! Na' que ver a cuando estaba contigo, ahora sí se ve enamorado.

¿Alguna vez han sido capaces de sentir como las palabras de alguien se entierran en su cuerpo? Yo sentí mil agujas clavándose en toda mi piel, y algo así como un cuchillo en mi estómago. Los oídos me palpitaban, el aire no pasaba por mi garganta, mi cara estaba mojada con todas las lágrimas que salieron. De haber tenido 40 en vez de 27 podría jurar que habría muerto de un infarto. Al menos sentí como mi corazón se contraía como si quisiera desaparecer. M se asustó, y no me dejó manejar mi propio auto. Me llevó a casa de una amiga. Me dijo que no se arrepentía de lo que me había dicho, que era necesario que yo dejara de idealizar mi tiempo con L. Yo no era capaz de responderle, hablar requería demasiada energía...

¿Por qué esta noticia me destruyó, siendo que era razonable que L siguiera con su vida? La razón llegó el martes primero de diciembre, en la forma de un recuerdo muy antiguo. Verán, a veces, cuando pasa algo demasiado horrible, el cerebro se protege así mismo y "esconde" esa información, para que el consciente siga funcionando. Probablemente, ese recuerdo, y el dolor asociado hubiesen surgido naturalmente después de lograr mi ingreso a la universidad. Pero cuando entré ocurrió algo maravilloso: conocí al hombre más increíble de la Tierra, y evidentemente, me enamoré como una loca de él. Él era (y sigue siendo) inteligente, atractivo, varonil, dulce y divertido. A su lado yo sentía que no tenía nada que temer, que mientras él estuviera a mi lado todo iba a estar bien, porque él iba a protegerme. Y así fue por mucho tiempo...hasta que terminamos. Ahí perdí su protección. Y el dolor antiguo, del que llevaba 10 años huyendo empezó a filtrarse, en medio de las lágrimas que lloraba por mi amor perdido. Y cuando M insinuó que L jamás me había amado, o al menos no como amaba a F, destruyó la última protección que le quedaba a mi cabeza. El dolor, el desamparo, la soledad que había sentido antes volvió como un río desbordándose. Y así fue que, ese fin de semana, me acerqué ( y casi caigo) al abismo de la locura y la muerte.

martes, 1 de diciembre de 2009

Muero de sueño

Sé que dejé la historia anterior en "continuará". No es ficción, es lo que me pasó a mí. Pero no deseo contarlo como ocurrió, deseo contarlo como yo lo viví. Hasta hace poco tiempo, tenía prácticamente todo el año 99 borrado (y parte del 98). La gracia de ir a terapia, es que entre tú y el sicólogo hacen arqueología del alma: buscas y escarbas en tus recuerdos, hasta que encuentras tus verdaderas heridas. Si llevan tanto tiempo descuidadas (u ocultas) como las mías, probablemente estén podridas. Y en ese caso, hay que "entrar a picar". Y duele. Hoy dolió mucho. Pero es necesario. Probablemente mañana continúe con la historia. Gracias a los que después de leer mi blog se preocupan por mí. Un abrazo

Ji